Presencialidad Virtual Vs Absentismo Presencial

Existen muchos debates sobre el absentismo laboral, que en España sigue siendo uno de los problemas más importantes. A pesar de tener una cifra de desempleo por encima del 20%, según un estudio de  la CEOE, cerca de un millón de trabajadores (algo menos) no acude a diario a su trabajo. Aún descontando los motivos justificados, las cifras siguen siendo alarmantes, y más si tenemos en cuenta que dichas cifras no incluyen el llamado absentismo presencial, es decir, aquellas personas que a pesar de asistir a su puesto de trabajo físicamente, están ausentes de espíritu, bien debido a una falta de motivación o a elementos externos que conllevan a una distracción de forma casi permanente.

Por tanto y en este sentido, cuando se intentan introducir en las empresas nuevos conceptos como fomentar la comunicación vía redes sociales en las empresas o el teletrabajo, el debate está servido.  Cuando tengo la oportunidad de presentar modelos de gestión virtual de los puestos de trabajo, es precisamente el absentismo y la falta de “vigilancia” los primeros puntos en ser discutidos.  Como siempre, la respuesta es clara, con el teletrabajo y la flexibilidad laboral se reduce drásticamente el absentismo (físico y presencial).

Entonces…. ¿cómo es posible que los trabajadores estando presentes físicamente, lleguen a estar “ausentes” y estando fuera de la oficina consigan estar “presentes virtualmente”?, muy sencillo. El absentismo presencial se genera, como he comentado, principalmente por varios motivos, pero entre ellos están, la falta de motivación y compromiso, las distracciones y en algunos casos, la escasez de contenido. Todos estos riesgos son mitigables cuando virtualizas un puesto de trabajo por las siguientes razones:

  1. Permite la conciliación vida-trabajo (los motivos personales/familiares son una de las principales causas de absentismo laboral).
  2. La gestión del trabajo es por objetivo, no por las horas que “trabajas”.
  3. La distancia obliga a una mejor planificación de dichos objetivos, por lo que la gestión de los trabajos se agiliza.
  4. El trabajador se auto-exige y es más productivo en un entorno flexible e individual, que en un contexto de oficina colectiva donde las  distracciones, lo creamos o no, son mayores.
  5. El ámbito social se puede mantener a través de herramientas 2.0, adscritas a la organización y que generan un entorno de compartición de ideas abiertas. Es decir, la comunicación informal se canaliza en aras de la productividad e innovación.
  6. La “presencialidad” se puede gestionar de forma virtual, indicando en todo momento tu estado, lo que permite mayor accesibilidad incluso que en un formato presencial.

Existen muchos más elementos que no solamente compensan, sino que mejoran sobremanera la falta de presencia física en los puestos de trabajo y generan una nueva “presencialidad virtual”, que sin duda es clave a futuro para reducir el absentismo laboral, en todas sus modalidades.

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