Contigo o sin ti

Una de las dudas recurrentes que nos plantean cuando realizamos las presentaciones de nuestros servicios 2.0, está relacionada con cómo gestionar de manera eficaz, y de la forma más parecida a la realidad, nuestros contactos profesionales en cualquiera de las redes sociales a las que nos incorporamos.

Dependiendo del grado de confianza o relación que tengamos con nuestro contacto, nos gustaría mantenerle informado sobre algunas cosas, pero sobre otras no, al igual que en algunos casos nos apetecería incorporar algún nuevo contacto en nuestra red, pero que por distintos motivos, agregarlo podría causarnos algún conflicto no deseado.

Las redes sociales se basan en el principio de no jerarquía, ni discriminación de nuestros contactos (dado su origen eminentemente social), lo que representa un elemento importante a considerar en su aplicabilidad al mundo empresarial.

La buena noticia es que a pesar de no estar diseñadas para establecer jerarquías, si lo están para poder agrupar por afinidades o áreas de interés a nuestros contactos. Este es el caso de Facebook, donde disponemos de la posibilidad de configurar grupos y establecer contenidos y conversaciones, a las que solamente accederán aquellos contactos que pertenezcan a dicho grupo. En el ámbito empresarial, y tomando como referencia la red más extendida, Linkedin, debemos dedicar un cierto tiempo a configurar adecuadamente nuestro perfil, con el fin de establecer que queremos mostrar, a quien y en qué momento. A modo de ejemplo, se puede limitar la posibilidad de que todo el mundo vea nuestros contactos, que nuestra actividad semanal sea difundida, la información que queremos mostrar en nuestro perfil público o qué tipo de rastro queremos dejar en los perfiles que visitamos.

Sea cual sea la red social a la cual nos adherimos (pública o privada),  siempre debemos dedicar el tiempo necesario para configurar las diferentes opciones de nuestro perfil e ir realizando algunas pruebas, a  fin de obtener con la mayor certeza posible que información se proporciona, dependiendo de qué opción y como se establece el modelo de relación entre los miembros de la red. A partir de ahí, debemos cuidar a nuestros contactos, de la misma forma que lo haríamos de una forma más tradicional, sin olvidar que el objetivo principal de estas herramientas en el ámbito profesional, es posibilitar el acceso fácil y rápido a otros profesionales y no una competición para conseguir el mayor número de contactos. Solo así construiremos una red de contactos de mucha calidad, duradera y sobre la que se fundamentará nuestra reputación on-line.

You can leave a response, or trackback from your own site.

Leave a Reply

*