El Teletrabajo ante la huelga General

 

 

Toxo interviene ante la asamblea de delegados de MurciaEl próximo miércoles 29 está convocada una huelga general por las principales organizaciones sindicales, en contra de la recién aprobada reforma laboral, lo que representa un importante ordago al gobierno por parte de los sindicatos. Con independencia de la justificación o no de la huelga en este momento (lo cual no voy a entrar a valorar), si que creo conveniente debatir sobre el papel de los teletrabajadores y del modelo de teletrabajo ante estas condiciones especiales de manifestación y reivindicación laboral.

Antes de evaluar las distintas perspectivas u opciones, es importante destacar que los acuerdos de teletrabajo en las empresas, deben garantizar a los teletrabajadores la igualdad de trato con el resto de trabajadores de la empresa, ya que la única diferencia estriba en que éstos realizan el trabajo en un lugar distinto (sus domicilios particulares), y lo hacen de modo virtual. Dicho esto, analicemos las posiciones que tanto empresa como sindicatos pueden tener ante este tipo de trabajadores.

Me consta, a través de la diferente información que he ido recopilando estos días, que existen opiniones divididas en cuanto al procedimiento a seguir el próximo miércoles por parte de los órganos de dirección de las empresas. En algunos casos prefieren, y como tal lo están comunicando, que el día 29 no sea día de teletrabajo, ya que la no presencia física de los trabajadores podría inducir a estadísticas erróneas en el seguimiento de la huelga. Aunque por otro lado, otras empresas prefieren fomentarlo, ya que es posibilita que aquellos trabajadores que no desean secundar la huelga, no tengan problemas de acceso a su trabajo.

Por el lado de los sindicatos, estamos ante la misma tesitura, aunque en campo contrario. Podrían estar a favor, al generarse una mayor ausencia física o bien en contra, por facilitar una vía de acceso al trabajo, en un día en que seguramente será extremadamente difícil acceder a nuestros puestos de trabajo.

Sea como fuere y con independencia de la política que tanto la Dirección, como los comités de empresa negocien para ese día en concreto, lo realmente fundamental es no perjudicar el derecho de elección de los teletrabajadores y no generar confusión respecto a la conveniencia o no de su presencia física ese día en concreto. El teletrabajo se fundamenta en la confianza, aunque habitualmente también requiere de algunos esfuerzos adicionales por parte de los teletrabajadores para confirmar su “presencialidad virtual”, bien mediante tecnología, comunicación o documentos asociados.
Pues bien, creo que la solución es simplemente esa, pactar la justificación de esa presencialidad virtual, lo que determinará, de forma sencilla, la elección final del teletrabajador, evitando entrar en arduos debates que difícilmente llegarán a consenso, dado lo antagónico de las posiciones y los distintos razonamientos.

A pesar de vivir en una era tecnológica, el teletrabajo en España no termina de consolidarse como fórmula de trabajo flexible y beneficiosa para todas las partes, por tanto, sería realmente lamentable que aquellas empresas que han realizado un importante esfuerzo para implantarlo y consolidarlo, realicen movimientos de difícil justificación cuando la prioridad para todos debe ser, sin lugar a dudas, la libertad de elección, aunque sea en formato virtual.

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